El hombre griego de la antigüedad no conseguiría entender hoy el sentido que se le da al vocablo “escéptico”. Porque lo que él llamó escéptico –sképticoi- era un adjetivo que se le daba a unos hombres terribles. Terribles no porque ellos no “creyesen en nada”, sino porque se allegaban silenciosamente a usted y le extirpaban (sin anestesia) las creencias en las cosas…que aparentaban ser las mas
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